Construcción Natural

La llamamos Construcción tradicional, porque es la que se realizaba antes de que la industria instalara la convención de lo que hoy conocemos como construcción usual, segura y eficiente.

Pero si revisamos a conciencia estos conceptos, veremos que no son tan así, o por lo menos no son económicos, aún cuando parezcan baratos.

Nada que no sea ecológico es económico y viceversa. De esta manera podemos prestar atención a los sistemas de construcción tradicionales, que fueron abandonados por moda e imposición reglamentaria. Así encontramos que un rancho de barro es muy eficiente en su conservación de estado de calor interno. Es, al decir de nuestros paisanos, calentito en invierno y fresco en verano. Esto se debe a su inercia térmica y aislación, que permite mantenerlo con una temperatura agradable en el verano, aún con días muy calurosos, y calefaccionarlo con muy pocos recursos durante los inviernos más crudos.

Todo esto sin considerar el ahorro energético que se produce al construirlo de materiales que se obtienen en las cercanías del lugar de construcción, y que por ello no requieren de costosos transportes y manufacturas.

No por ello se deben dejar de considerar materiales que se producen en la actualidad, y que pueden resultar insustituibles en el concepto moderno de vivienda. Tal es el caso de los vidrios para las ventanas y las instalaciones eléctricas y sanitarias, que brindan un nivel de confort necesario, aunque no sean totalmente inocuos en su proceso de fabricación.

Aquí es donde debemos decidir encontrar el camino del medio en el punto de contaminación que puede aceptar nuestro planeta. Y tratar de remediarlo o compensarlo, porque si no, definitivamente deberíamos vivir en una caverna, o en la rama de un árbol. Pero eso también se podría objetar como contaminante jeje…