Claro como el agua

Como dice un amigo, no voy a «descubrir el agua tibia» al mencionar que uno de los problemas más  graves que padecemos es la cantidad y la calidad del agua disponible en las cercanías de los centros urbanos, dado que las distintas fuentes de contaminación son cada vez mayores.

Por ello es necesario e imprescindible que los efluentes cloacales de las viviendas se traten en forma primaria dentro del terreno de la propia casa, de forma tal que su incidencia en el ambiente cercano sea nula o mínima.

Una de las alternativas que son más fáciles de realizar es el lecho nitrificante o zanja de infiltración, que permite disponer de las aguas negras en forma segura, garantizando su recupero hacia las napas sin contaminarlas y sin necesidad de mantenimientos costosos.

Si bien hay un sistema genérico que es el que podemos ver en el video, las posibilidades de adecuación a los distintos escenarios son muy amplias.

 

No se puede prescindir del uso de la cámara séptica, de hecho se debe usar también en instalaciones que decanten en redes cloacales, ya que es el primer tratamiento que se le debe dar a los efluentes para comenzar a eliminar los gérmenes patógenos que tanto daño hacen a la población, cuando llegan al agua de consumo humano.

Más allá de su efectividad en conseguir purificar el agua que se deriva al suelo, otra de las ventajas es la facilidad en la ejecución y la seguridad implícita, ya que no se corren riesgos de accidentes al construir peligrosos pozos ciegos, que pueden derrumbarse en el proceso de instalación, o en el futuro debido a varios motivos que los afectan.

Si bien el video es muy elocuente en su explicación, en el caso de que existan dudas o ideas nuevas sobre la forma de ejecución, no duden en contactarse para ver si podemos despejarlas o compartir las posibles mejoras 🙂